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Xº CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL

COMISION DE LITURGIA

Taller de formación

Música y canto litúrgico

 Jesucristo músico

Jesús nace en un pueblo que expresa su fe cantando. Él cantó con palabras y tonos como cualquier judío de su tiempo y oró en recitación ritual, con balanceo binario, como es la costumbre de su pueblo. El oficio de la sinagoga es cantado casi en su totalidad: oraciones, bendiciones, salmos, etc. La Biblia no es otra cosa que el eco soberbio del sentimiento lírico y musical de todo un pueblo.

Jesús, " llegada la plenitud de los tiempos", aparece como la expresión y el canto de Dios, el cantor del salmo nuevo y del cántico nuevo que entornan los redimidos; el mejor intérprete de su pueblo.

Él no tiene voz y se sirve de la nuestra haciéndose presente en la liturgia y en nuestro canto. Escribe San Agustín en el Sermón 17:

"Cuando el lector sube al ambón, es Cristo quien nos habla. Cuando el predicador comenta la Palabra, si dice la verdad, es Cristo quien nos habla.

Si Cristo guardara silencio, yo no podría decir lo que en este momento les estoy diciendo.

Cristo no está tampoco silencioso en ustedes: cuándo cantan, ¿no es por ventura Cristo mismo quien canta por su voz?".

 

1.       Jesucristo, director de la orquesta del mundo

    El mundo se nos presenta como una gran orquesta que hace sonar todos sus instrumentos. La humanidad es como el público que asiste al concierto. Mientras el público va entrando y antes de que aparezca el director, los instrumentos van sonando cada uno por su lado. Lo que suena son sonidos dispares, a destiempo. Aparece el director y al arranque de su batuta todos empiezan a sonar armónicamente. El director ha reunido en su persona y en su función de director lo más diverso y dispar convirtiéndolo en una melodía compacta y sonora.

    Así es Jesucristo, el director de la orquesta sinfónica del mundo. Él ha venido para unir lo desunido.

A través de la revelación, Dios ejecuta su sinfonía. Antes de que el verbo de Dios se hiciese hombre, la orquesta del mundo tocaba sin obedecer ningún plan ni orden preconcebido. Había sonidos cacofónicos, consecuencia del alboroto del ensayo, la afinación, el ejercitarse, el templar las cuerdas y las manos...

 

"Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por medio de los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por su Hijo, al que nombró heredero de todo... él es reflejo de su gloria, impronta de su ser..." (Heb .1,1-3)

 

   La sinfonía de Dios adquiere sentido con Jesucristo. Él dirige la sinfonía de la unidad. "Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí"

   Al principio del concierto, todos nos sentíamos extraños, "como ovejas sin pastor", cada uno por su lado, indiferente unos para con otros, incluso hostiles. Cuando apareció sobre la tierra el nuevo director de la orquesta del mundo, vimos con claridad cómo las diferentes voces e instrumentos no se limitan a tocar, sino que se integran en la superior belleza de la sinfonía del mundo bajo la batuta del mejor director: Jesucristo.

 

2.       El ambiente musical de Jesús

 

   Todo pueblo canta su historia, canta al amor, a la vida, a la muerte. Compone cantos para cada etapa de la vida del hombre, desde que nace hasta que muere. Canta en la alegría y en el dolor.

   Los Evangelios no son una historia de la música ni historia de cualquier otro tema, pero en sus pasajes encontramos datos que nos pueden acercar a comprender un poco ese ambiente musical en el que Jesús creció y vivió.

 

·         Lc. 2,13-14

 

Ya desde su nacimiento está presente la música. El ángel anuncia a los pastores "una gran alegría, que es para todo el pueblo.

·         Lc. 2,41-42

 

Ya a los doce años, no tan pequeño como para ir tomado de la mano de sus padres, se mezclaría entre las caravanas que subían a Jerusalén en son de fiesta cantado los salmos "graduales" de la subida a Jerusalén. (120- 134)

 

·         Lc. 1,46-55; el canto de María el Magnificat

·         Lc. 1,68- 79;  el canto de Zacarías el Benedictus.

·         Lc. 2,29-32; el canto del anciano Simeón  el Nunc dimittis

 

Los relatos de la infancia de Jesús los recoge el evangelista Lucas entretejidos con los tres hermosos cánticos evangélicos.

 

·         Lc. 15,11-32

 

Al contarnos la parábola de las parábolas no se olvida de la alegría, la música y la danza para festejar la vuelta del hijo pródigo.

 

·         Lc. 7,32

 

Otro pasaje en que Jesús tiene en cuenta el canto y la danza, recordando el canto infantil de los niños con su griterío en la plaza.

 

·         Lc. 19,37-38

 

Jesús escuchó las aclamaciones-grito de sus discípulos que, en masa y entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos. Aclamaciones estas que siguen sonando en nuestras eucaristías al cantar el santo.

 

   Las primeras generaciones de cristianos representaban a Jesús con la imagen del Buen Pastor que con sus silbos amorosos atraía a todos a su redil; Jesús, el Buen Pastor, carga contento sobre sus hombros la oveja  perdida. ¡Que canciones le cantaría a la oveja inquieta!

 

   En Jesús, músico, se integran todos los valores. Él es el animador y director de la sinfonía cósmica que "resuena desde el Oriente hasta el ocaso". Él es el músico y la música misma y a Él se dirige nuestra música:

 

"Voy a cantar la bondad y la justicia,

Para ti es mi música, Señor" (Sal. 100,1)

"Alabad al Señor que la música es buena;

nuestro Dios merece una alabanza armoniosa" (Sal 146,1)

"Cantad al Señor un cántico nuevo

Porque ha hecho maravillas" (Sal. 97,1)

 

3.       La humanidad, partitura de Dios

 

   La humanidad es la gran familia musical que va a componer la partitura de Dios. Es la familia de los que siguen los caminos del Señor y los cantan y ayudan a que el mundo sea armónico.

 

   Cada uno de nosotros es una nota de esa partitura. Cada pueblo, cada raza humana, debe ser el pentagrama que sirve para escribir esa partitura de amor.

 

   Nosotros, partitura de Dios, debemos ser notas de evangelización, de justicia, de paz, de fraternidad; notas que hagan acordes armónicos con la Iglesia, con el mundo y, sobre todo, acordes que resuenen en el interior de cada hombre para que nazca en cada uno el reino de Dios.

 

4.       La liturgia obra de la Trinidad

 

   "El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres apartados por el pecado, y se une con ellos" (CATIC 234)

El misterio íntimo de Dios llega a su manifestación más profunda en la Pascua de Jesús Mesías.

El Crucificado - Resucitado es la plenitud de

 

·         Salvación

·         Revelación

·         Participación

 

 

5.       Consecuencias para la comprensión de la liturgia

 

v      La liturgia es obra de la Trinidad, en cuanto que el misterio pascual de Cristo es un  acontecimiento trinitario; un evento en el que las Tres Personas, cada una según su propiedad, se involucra en la historia humana.

v      La liturgia no sólo nos incorpora a la corriente reconciliadora y sanadora de la Pascua, sino también a su poder de conocimiento. Celebrar es una forma de conocimiento cristiano, de acceso al misterio de Dios como Amor.

v      Pero la liturgia no es sólo obra de las Personas divinas sino también de las personas humanas en la comunidad - Iglesia. La celebración del misterio pascual en la liturgia, es el don del encuentro con acontecimiento Trinitario en nuestro aquí y ahora.

 

6.       La liturgia como tejido de vínculos entre personas y como comunicación:

 

Ø       De todo esto se desprende que en la liturgia se establecen vínculos entre las personas y comunicación y comunión.

Ø       Intercambio entre las Personas de la Trinidad y las personas de la comunidad - Iglesia

Ø       La Trinidad tiene la iniciativa de la comunicación a los seres humanos, que responden desde la fe, para establecer una nueva comunicación con Dios.

Ø       Esta comunicación es entre sí, en la historia y con el mundo. CATIC 1066

 

7.       Música Sagrada

 

"Se entiende por música sagrada aquella que, creada para la celebración del culto divino, posee las cualidades de santidad y de perfección de formas. Con el nombre de música sagrada se designan aquí: el canto gregoriano, la polifonía sagrada antigua y moderna en sus distintos géneros, la música sagrada para órgano y para otros instrumentos admitidos, y el canto sagrado popular, litúrgico y religioso. La acción litúrgica adquiere una forma más noble cuando se realiza con canto: cada uno de los ministros desempeña su función propia y el pueblo participa en ella. De esta manera la oración adopta una expresión más penetrante; el Misterio de la Sagrada Liturgia y su carácter jerárquico y comunitario se manifiestan más claramente; mediante la unión de las voces se llega a una más profunda unión de corazones; desde la belleza de lo sagrado el espíritu se eleva más fácilmente a lo invisible; en fin, toda celebración prefigura con más claridad la Liturgia santa de la Nueva Jerusalén" MS 4-5

 

 

8.       Dimensión antropológica de la Música

 

   Toda nuestra vida está llena de música. Quizás nos sorprendería si nos pusiéramos a pensar cuántos momentos durante el día estamos escuchando alguna melodía. Quizás nos sorprendería si pensásemos cuántos eventos importantes de nuestra vida estuvieron bañados de música. Fiel compañera, la más espiritual  e inmaterial de las artes, es la única que el hombre puede llevar dondequiera que esté. Aunque no podamos cantar a veces aparece dentro del corazón y lo llena de gozo, explícita sus sentimientos, y el hombre es capaz de ' decirse a sí mismo', más bien, de 'cantarse a sí mismo'.

 

   Casi siempre que el hombre quiso decir algo sobre sí o sobre Dios usó primero la prosa, después la poesía, para llegar al nivel más profundo, y cuando las palabras ya no alcanzaban para expresar lo oculto, lo profundo, les puso, a esas palabras, música; o mejor, exprimió las palabras de tal modo que largaron toda su expresividad hasta la última gota, hasta hacerse la misma palabra, melodía.

 

   La música nunca - si es verdadera - es una yuxtaposición de palabras y notas, sino que se hace cantar a la misma palabra con su propia musicalidad: esta palabra acá, hoy, me canta así.  La palabra, la música y la realidad vivida se relacionan de un modo muy trabado, no se los puede separar se quiere expresar algo en plenitud. De ahí que los cantos puedan ser o no adecuados. Hay relación entre subjetividad del que canta, la objetividad del momento y el medio: la palabra musical. Cualquier espectador ignorante y pasivo podrá notar que está fuera de lugar alguien que canta el arrorró en un velatorio, o en vez del feliz cumpleaños toca el himno nacional.

 

 

9.       Dimensión eclesial de la música

 

   Toda la Biblia está plagada de cantos de alabanza, de súplica, de alegría y perdón...  sencillamente porque toda nuestra vida está llena de estas actitudes y sentimientos. Y la fe eleva a lo sobrenatural aquello que de ordinario es meramente natural, da dimensión eterna a nuestras cosas tan caducas. La iglesia de Cristo es la Iglesia de la encarnación que quiere rescatar al hombre y llevarlo a su verdad más profunda. Encontrarse con su realidad de criatura necesitada de Dios.  No se trata de negar sino de asumir. Y el canto, la música, es una herramienta poderosísima para elevar el alma a Dios.

 

10.   La música en la liturgia

 

   La música en la liturgia no es una mera expresión artística; si bien hay algo de verdadero en esto, no podemos reducirlo a esta sola valoración.

   La música hay que escucharla, tratar de entenderla y entrar en diálogo con el autor, con lo que tiene delante y quiere expresar en este lenguaje. La música tiene cantidad de valores. En la liturgia, más.

   Expresa y realiza nuestras actitudes interiores. Como ya de dijo,  la música es expresión, lenguaje universal, que llega a profundidades dónde no llega la palabra dicha. Pero, además, realiza la actitud interior, la encarna, la hace vida, humana.

 

11.   El canto en la liturgia

 

   El canto en la liturgia expresa nuestra postura ante Dios (alabanza, súplica, respeto, confianza), la penetración del misterio que se celebra (bautismo, canto de entrada de una Misa, aclamación después de la consagración, etc.), y nuestra sintonía con la comunidad (en una dinámica de yo - tu - nosotros). Contribuye, el canto, a que la oración sea más plena, más englobadora de toda nuestra persona orante.

 

Con el canto 'la oración adopta una expresión más penetrante... el misterio de la liturgia se manifiesta más claramente' MS 5

 

   Muchas veces el no cantar algunas partes de la liturgia significa un empobrecimiento. Por ejemplo el caso del salmo, que por naturaleza es cantado, si se recita, se pierde una plenitud expresiva que podría llegar a expresar más plenamente el sentimiento y su belleza estética.

 

12.   El canto hace comunidad

 

   El cristiano nunca reza solo. Siempre lo hace en la Iglesia, esté o no acompañado. (Suponemos que todos entendemos que cuando decimos Iglesia no nos referimos al templo, a las paredes sino a la asamblea, comunidad reunida en nombre del Señor, al Pueblo de Dios).

 

Con el canto, 'el misterio de la sagrada liturgia y su carácter jerárquico y comunitario se manifiesta más claramente; mediante la unión de las voces se llega a una más profunda unión de los corazones' MS 5

 

Y 'pone de manifiesto de un modo pleno y perfecto la índole comunitaria del culto cristiano' (IGLH 270)

 

   Nuestra liturgia, no es un asunto personal sino comunitario y el canto es uno de los mejores signos de nuestro común sentir.

   También en el canto cada uno deja un poco de sí y une su voz con la  de otros para incorporarse a una comunidad que se siente alcanzada por el don de Dios.

 

'Creemos  que la fría tristeza de un mundo congelado por el egoísmo, y por los mitos actuales de la incomunicación y de la protesta, el canto litúrgico, situado en su puesto de servicio  de la liturgia, puede cooperar eficazmente a encender de nuevo la llama del entusiasmo, la alegría y el fervor. Puede cooperar a que se viva con más intensidad el amor fraterno, fundiendo los corazones al unísono en la alabanza a Dios, rompiendo las barreras que hacen al hombre de hoy indiferente para con los hermanos y haciendo comprender mejor a las almas el auténtico espíritu de la Iglesia, que es comunidad de propósitos, de intenciones y actividades. (Pablo VI 'El canto en la asamblea' en la IX Reunión de Capillas Musicales 1969)

 

13.   El canto hace fiesta

 

   El canto es un medio que crea clima más festivo y solemne.

 

'ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unidad, ya sea enriqueciendo de mayor solemnidad los ritos sagrados' (SC 112)

 

   Siempre que hacemos fiestas cantamos,  ponemos música porque es expresión de la alegría del corazón. Todas estas expresiones deben estar en la liturgia de modo especial.

 

 

'El canto es señal de la euforia del corazón. Incluso recuerda esta motivación el gozo que será pleno en la asamblea definitiva del cielo, en que la liturgia será vivida en plenitud' (MS 5)

 

   No podríamos decir propiamente que hemos celebrado a Jesucristo, si no hemos hecho carne, encarnado esos sentimientos y verdades en el canto.

 

14.   Función ministerial del canto

 

   Es de fundamental importancia este papel del canto en la liturgia. Decimos que el sacerdote es ministro, también los que extraordinariamente nos dan la comunión del Cuerpo del Señor, como también los que tienen que leer, animar o cantar; pero ahora decimos que el canto es ministro. (SC 112).  ¿Qué significa esto? La razón de ser de la música en la celebración no le viene tanto de su propia naturaleza musical; sino de la celebración misma y de la comunidad celebrante.

 

   La música y el canto tienen dos puntos de referencia: el rito y la comunidad que celebra. El canto, tiene que hacer posible este acontecimiento siempre nuevo que consiste en que esta comunidad concreta llegue a celebrar con plena verdad y sintonía. Entonces un canto será litúrgico o no si 'sirve' a la celebración.

 

'El canto no ha de ser considerado como un mero ornato que se añade a la oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios y pone de manifiesto de un modo pleno y perfecto la índole comunitaria del culto cristiano. Por ello son de albar los grupos cristianos de cualquier género que sean, que se esfuerzan por adoptar el canto en la plegaria' IGLH 270

 

15.   El equilibrio: palabra, canto y rito

 

Ø       La comunicación se realiza al modo humano, en lenguaje, gestos, palabras, silencios, canto, música, etc.

Ø       La comunicación en la liturgia se realiza a través de rituales. La ritualidad es el contexto indispensable para entender y estructura el texto leído o cantado.

 

   Hay un trinomio en la liturgia, dentro de los varios niveles que en ella encontramos que relaciona el canto con la palabra (o texto) y con la liturgia (o rito).

 

'El canto sagrado unido a las palabras es parte necesaria e integrante de la liturgia solemne' SC 112

 

16.   El canto litúrgico

 

Ø       El canto litúrgico, como el rito y la liturgia misma, es por naturaleza repetición, memoria, costumbre social y, a la vez, novedad, actualización.

Ø       Cada tiempo litúrgico tiene su canto específico que se canta año tras año. El mismo canto tiene el poder evocador del tiempo, por ejemplo: Noche Anunciada nos evoca la Navidad,  Jesús la imagen de Dios Padre o Cruz de Salvación al tiempo de Cuaresma, etc.

Ø       Cantos o himnos repetitivos, identificadores del tiempo, que pertenecen a la "memoria colectiva" de la comunidad pero que cada año se estrenan.

Ø       El canto litúrgico  es uno de los medios más excelentes, eficaces y pedagógicos para la formación cristiana y litúrgica de cada persona y de cada asamblea y para la participación plena y activa de todo el Pueblo de Dios, de la que nos hablan los documentos conciliares. La profundidad del texto y el atractivo de la melodía hacen que el mensaje quede entrañado en lo más profundo de nosotros.

Ø       El canto litúrgico no es algo arrinconado, inmóvil, perdido en los polvorientos armarios de los coros. Es algo vivo, dinámico y creativo.

Ø       La asamblea, el coro o el solista es el que dan vida, color, timbre, expresión, etc., a la partitura escrita.

 

17.   El canto litúrgico en Cuaresma

 

   La Cuaresma, como el Adviento, son tiempos litúrgicos no tan importantes como la pascua y la Navidad. Estas son centrales, nucleares en el año litúrgico, y viene precedidas cada una de su tiempo que las prepara: la Cuaresma es a la Pascua algo parecido a lo que es el Adviento a la Navidad.

 

·         Tiempo de austeridad en el canto

 

-          No podemos olvidar que el tiempo de cuaresma es un tiempo penitencial; tiempo de austeridad, que se manifestará tanto en la ornamentación del templo como en el canto. Esta austeridad hay que destacarla para que resalte más el gozo cuando se haga desbordante en la Pascua;

 

-          Por este motivo, desde el comienzo de la cuaresma hasta la vigilia pascual queda prohibido adornar con flores el altar; no se recita ni se canta el gloria ni el aleluya en ninguna celebración, incluidas las solemnidades y las fiestas. Los instrumentos musicales no acompañan "festivamente", sólo se permiten sostener el canto, como corresponde al carácter penitencial de este tiempo;

 

-            Una excepción en todo el recorrido cuaresmal es el 4to domingo de cuaresma, domingo de laetare (alegría), se permiten los instrumentos y el adorno discreto del altar con flores;

 

-          Como signo de austeridad no deberíamos cantar el canto final ni tampoco en el rito paz, para resaltarlo más en pascua como signo de la presencia del Resucitado. Sí  debemos cantar la fracción del pan, el cordero de Dios, "que quita el pecado del mundo". Y cantarla litánicamente, es decir, el solista repite varias veces la invocación y la asamblea va contestando "Ten piedad de nosotros", terminando la última vez con el "Danos la paz";

 

-              Tampoco hagamos sonar los instrumentos en momentos que son para el silencio, por ejemplo durante las ofrendas, y mucho menos durante la consagración, que no se debería hacer nunca;

 

·         Cantos específicos

 

-          No es indiferente preparar unos cantos u otros. Cuando el grupo de liturgia organiza y selecciona bien una serie de cantos para la cuaresma está influyendo en los fieles, tal vez más que el sacerdote en la homilía.

-          Tienen que ser cantos específicos. Cantos que identifiquen el tiempo en que estamos. Cantos que se utilicen solamente en este tiempo, que al escucharlos nos evoquen la cuaresma

 

·         El canto de las letanías de los Santos

 

-          Podría ser oportuno entonar las letanías de los santos como canto de entrada del primer domingo de cuaresma. De esta manera se pone en relación este domingo con la vigilia pascual, donde vuelven a ser invocados los santos, nuestros hermanos. Ellos son los que mejor han vivido la pascua de Jesús y nos acompañan en el camino cuaresmal.

-          Las invocaciones  a los santos, al menos algunas de ellas, pueden y deben ser sustituidas por las que se estimen más apropiadas a la comunidad, como invocar al santo fundador o al santo patrón del pueblo o ciudad.

 

·         Los textos de los cantos

 

-          Los  cantos con el tema del pecado y el perdón se han desarrollado bastante, pero en cuaresma tenemos que cantar algo más que el pecado y el perdón.

-          La pascua de Jesús, el paso del Señor.

-          El tema del éxodo, por lo que tiene de movimiento y dinamismo.

-          El   prójimo, la solidaridad con los necesitados, como apertura a los hermanos

-          La escucha atenta y meditativa a la Palabra,  como apertura a Dios.

-          El desierto, con su travesía y su experiencia de libertad;

-          La montaña sagrada, con su escalada para llegar  a la pascua;

-          Los sacramentos: el bautismo; el agua (la mujer samaritana); la luz (el ciego de nacimiento), la vida (la resurrección de Lázaro).

-          Todos estos temas  nos señalan la dirección catecumenal de la cuaresma. La conversión, la alianza nueva, la renovación bautismal, etc.

 

·         Otros cantos en cuaresma

 

-          Acto penitencial  debe intensificarse durante la cuaresma. No olvidemos resaltar la pausa de silencio para la interiorización

-          La aclamación antes del evangelio  no debemos omitirla. Podemos seleccionar una buena aclamación para cantar todos los domingos de cuaresma y recitar el versículo propio de cada domingo, volviendo a repetir la aclamación

-          La oración de los fieles  tendríamos que destacarla en este tiempo con una acertada respuesta de oración por parte de la comunidad orante. Esta respuesta tendría que ser distinta de la habitual si tenemos costumbre de cantarla.

-          El canto del prefacio  es conveniente cantar el prefacio propio de cada domingo. Si no es posible cantarlo entero, al menos, deberíamos cantar el diálogo introductorio y declamar proclamado el prefacio. En estos prefacios encontramos buenos textos para orar, predicar, instruir y animar a nuestro pueblo cristiano, y para componer cantos en la línea del sentir de la Iglesia y del tiempo litúrgico que celebramos.  

 

 

18.   El canto litúrgico en Semana Santa y Triduo Pascual

 

   La Instrucción Musicam sacram, nos dice:

 

"En particular solemnícense los sagrados ritos de la Semana Santa; mediante la celebración del misterio pascual los fieles son conducidos como al corazón del año litúrgico y de la liturgia misma" MS 44.

 

   La Congregación para el Culto Divino publicó el 16 de enero de 1988 el documento "La preparación y celebración de las fiestas pascuales" (PFP) con un objetivo claro:

 

"recordar algunos aspectos doctrinales y pastorales..., en orden a mejorar la celebración más fructuosa de los fieles a las mismas" PFP 5

 

·         Domingo de Ramos

 

   La Semana Santa comienza con el domingo de ramos en la pasión del Señor. La entrada del Señor en Jerusalén se conmemora con una procesión en que los cristianos, imitando las aclamaciones y gestos de los niños hebreos saliendo al encuentro del Señor, le aclaman como Rey y Señor. La PFP recomienda que la procesión sea única y en la misa en la que haya más presencia de los fieles.

   Los niños de la parroquia tienen un gran protagonismo en esta procesión y celebración. Ellos mismos, bien seleccionados, podían leer la pasión en este día. Su canto y protagonismo está atestiguado desde antiguo. Egeria nos habla de él en su peregrinación a Jerusalén en s. IV.

 

Los cantos

 

"Durante la procesión los cantores y el pueblo cantan los cantos indicados en el Misal Romano, como son el salmo 23 y  el 46, y otros cantos apropiados en honor de Cristo Rey" PFP 32.

 

-          Elegir cantos apropiados para este día es una tarea pastoral muy importante ya que a través del canto vamos a favorecer el que todos sintonicen con el misterio que celebramos.

-          Durante la lectura de la Pasión se pueden intercalar  algún canto o antífona, al igual el Viernes Santo.

 

·         Jueves Santo

 

-          La misa crismal

-          En la misa crismal el obispo consagra el crisma y bendice los óleos para los distintos sacramentos, dentro de la Eucaristía. 

-          Esta Eucaristía es como una manifestación de la comunión existente entre el obispo y sus presbíteros en el único y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo. (PO 7).

-          Esta misa crismal ha de ser única a causa de su significación en la vida de la diócesis  y ha de celebrarse en la catedral o, por razones pastorales, en otra iglesia si es más insigne, invitando a los fieles encarecidamente a  participar en esta misa (PFP 35- 36).

-          Los cantos apropiados para esta misa son aquellos que cantan la comunión, la unidad, el ser pueblo de sacerdotal, la pertenencia a la Iglesia, la vida sacramental de la Iglesia...

 

 

·         El triduo pascual: introducción

 

-          La Iglesia celebra cada año el triduo pascual, que comienza con misa vespertina del jueves  "en la cena del Señor", tiene su centro en la vigilia pascual y acaba con las vísperas del domingo de resurrección. Este  período de tiempo se denomina justamente el  "triduo del crucificado, sepultado y resucitado" (San Agustín, Ep., 55,24) o triduo pascual.

-          Se recomienda a los pastores la catequesis como preparación de los fieles a una participación activa y fructuosa; como también el canto del pueblo, ministros y sacerdotes celebrantes durante  el triduo pascual, por la solemnidad de estos días y también porque los textos  adquieren toda su fuerza precisamente cuando son cantados. (PFP. 41- 42)

·         La misa vespertina  en la cena del Señor: cantos

 

-          La misa vespertina en la cena del Señor no es ni más ni menos que una Eucaristía, celebrada con toda la dignidad, autenticidad y emotividad por celebrarse en la noche en que fue entregado nuestro Señor. Pero la Eucaristía central en el triduo pascual es la de la vigilia pascual.

-          El canto ayudará a celebrar con mayor autenticidad y sentido.

 

·         Canto de entrada

 

-          Podemos resaltar el canto y la procesión de entrada con el incienso.

 

·         Gloria

 

-          Hoy podemos destacar el gloria con una oportuna pero breve monición.  PFP 50 nos dice que durante el canto del gloria se pueden hacer sonar las campanas, de acuerdo con las costumbres locales,  y no volverán a sonar hasta el gloria de la vigilia pascual. El órgano y otros instrumentos pueden usarse sólo para sostener el canto.

 

·         Lavatorio de los pies

 

-          Conviene que se explique el propio significado, el servicio y el amor de Cristo, que ha venido "no a ser servido, sino para servir" Mt. 20,28. Los temas de los cantos serán: el mandamiento nuevo, el servicio, al amor al prójimo, etc.

 

·         Procesión de los dones (ofrendas)

 

-          En este día podemos destacar la procesión de los dones realzando el pan y el vino como los dones escogidos por Cristo para su autodonación. Conviene que a la procesión de los dones y a la colecta le demos un claro sentido de solidaridad con los más necesitados. Esta colecta todo su sentido, si los donativos son el fruto de nuestra penitencia cuaresmal.

 

-          Los temas de los cantos pueden ser: fraternidad, la ofrenda de los dones, la caridad, etc.

 

·         Canto de comunión

 

-          En la comunión podemos cantar cantos alusivos a la pascua. En nuestro repertorio hay  muy lindos cantos, que expresan el sentido de comunión.

 

·         Traslado del Santísimo  al lugar de la reserva

 

-          Terminada la oración después de la comunión, comienza la procesión en la que se lleva el Santísimo por la iglesia hasta el lugar de la reserva. Mientras se canta un  himno o canto eucarístico, se termina con otro canto por el estilo.

-          Para la adoración se cantan cantos de adoración, alabanza, que nos acerquen más al amor del Señor, a la entrega de la vida, y la acción de gracias por la Salvación que realiza Dios por el hombre.

 

·         Viernes Santo

 

-          Este día está completamente centrado en la cruz. La comunidad cristiana proclama la pasión del Señor y ejercita su función sacerdotal rogando por todos los hombres, adora la cruz y comulga de la reserva del día anterior.

 

"se recomienda que en este día se celebre en las iglesias el oficio de lectura y  las laudes, con participación de los fieles" PFP 62

 

-          En la celebración de la pasión del Señor, "el sacerdote y los ministros se dirigen en silencio al altar sin canto alguno" PFP 65.

-          La pasión   según San Juan se canta o se proclama del mismo modo que se ha hecho el domingo anterior. Durante la lectura podemos intercalar  algún canto  o antífona apropiado.

-          La oración universal ha de hacerse según la fórmula establecida. Es conveniente que la respuesta del pueblo sea cantada.

-          Para la adoración de la cruz úsese una única cruz. Durante la adoración, se deben cantar las antífonas, los "improperios" y otros cantos que evoquen la historia de la salvación.

-          El Padrenuestro es mejor que hoy sea cantado  por toda la asamblea. No se da el signo de la paz, y sería más expresivo hacer la comunión en silencio, sin canto alguno.

-          En cuanto los ejercicios piadosos, como el vía crucis, las procesiones de la pasión y el recuerdo de los dolores de la Santísima Virgen María, nos recuerda el documento PFP 72 que en modo alguno se pueden descuidar, dada su importancia pastoral; se deben escoger cantos y textos apropiados al espíritu de la liturgia.

 

·         Sábado Santo

 

-          Durante el sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando la pasión y muerte, su descenso a los infiernos, y esperando en la oración y el ayuno su resurrección.

 

"Se recomienda con insistencia la celebración del oficio de lectura y de las laudes, con participación del pueblo" PFP 73,40; OGLH 210.

 

-          Es un día de silencio, lleno de oración, esperanza y gozosa expectativa. Día de serenidad, recogimiento, sosiego y sobriedad.  Todo el peso espiritual de este día recae en la Liturgia de las Horas.

-          Hoy sábado santo, es la "hora de la Madre", la Hija de Sión, la Madre de la Iglesia, que vivió la prueba suprema de la fe y de la unión con el Dios redentor.

-          Para una celebración de la Palabra en torno a la Virgen dolorosa y esperanzada podemos contemplar junto a la imagen de Cristo crucificado la imagen de la Virgen que nos recuerde el misterio que se celebra. Los cantos serán los apropiados para el momento litúrgico: un himno tradicional "Stabat Mater", Junto a la Cruz, autor P. Gallego, etc.

 

19.   El canto litúrgico en Pascua

 

-          Si la cuaresma era un tiempo de austeridad y silencio musical, la Pascua es el tiempo de realce musical, de abundancia y florecimiento del canto. Es un tiempo de alegría y de gozo para entonar canto de fiesta en honor de Cristo resucitado.

 

-          No cantemos cualquier canto, algunos cantos, ni de cualquier manera. Cantemos los cantos de Pascua, todos los posibles, y hagámoslo bien, acompañándolos "al son de instrumentos, con clarines y al son de trompetas" (Sal. 97) , "con platillos sonoros, con platillos vibrantes" (Sal. 150). Todo ser que alienta alabe al Señor, por que es pascua.

 

-          Una de las actividades principales de la comunidad cristiana durante el tiempo pascual es el canto al Señor resucitado, vivo y gloriosos. "Sólo el hombre nuevo puede cantar el cántico nuevo" (San Agustín)

 

-          La palabra clave es aleluya. La hemos omitido en cuaresma, reservándola para pascua y poder cantar el aleluya con una alegría desbordante, para que resuene  más festiva y mejor afinada, llenando con su sonido el silencio de la noche pascual.

 

-          No podemos  separar de la pascua los cantos al Espíritu Santo, por que Pentecostés no es una fiesta aparte. Es la plenitud y el cumplimiento de lo inaugurado en la noche de pascua: el Espíritu, que resucitó a Jesús de entre los muertos. Es el culmen de la pascua.

 

·         La ambientación musical del templo

 

-          Así como el templo aparece con una decoración nueva, abundancia de flores, gran iluminación, el cirio pascual, blancura de manteles, murales, etc. , también la música nos tiene que hablar de fiesta, de solemnidad, de majestuosidad, de triunfo, victoria, etc. Estamos de fiesta grande y , por lo tanto, es muy importante tanto la imagen visual como auditiva que dé el templo donde nos reunimos para celebrar al que está vivo y presente entre nosotros.

 

·         Los instrumentos en pascua

 

-          Entre los distintos instrumentos debemos destacar y potenciar el órgano: es el instrumento litúrgico por excelencia.

-          La guitarra criolla  en nuestra cultura ocupa un lugar especial, es un instrumento verdaderamente nacional, cuyo sonido cala muy hondo en el sentir musical de nuestro pueblo. Ella tiene la virtud de ser práctica, nos permite entonar y con su timbre muy suave, acompañar nuestro canto.

·         El canto en la Vigilia pascual

 

-          Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana.

-          La vigilia pascual, "la madre de todas las santas vigilias" (San Agustín)

-          Es importante que preparemos bien la vigilia para ir creando ambiente y tradición.

-          Los signos de la luz, la Palabra, el agua bautismal, el pan y vino eucarísticos, anunciados en la cuaresma, alcanzan su culmen y realización en la noche pascual.

-          La vigilia pascual es un "crescendo" continuo orientado dinámicamente hacia su culmen: la celebración de la Eucaristía como "memorial" de la pascua del Señor.

 

·         El canto del lucernacio  (liturgia de la luz)

 

-          Es el comienzo de la vigilia. La comunidad reunida en torno al fuego puede cantar un canto a la luz.

-          El diácono proclamará: "Luz de Cristo" y los fieles responderán: "Demos gracias a Dios". Esta proclamación deber ser cantada con su repuesta.

 

·         El canto del pregón pascual

 

"El diácono proclama el pregón pascual, magnifico poema lírico  que presenta el misterio pascual en el conjunto de la economía de la salvación. Si fuese necesario, o por  falta de un diácono, o por  imposibilidad del sacerdote celebrante, puede ser proclamado  por un cantor. Las Conferencias de los obispos pueden adaptar convenientemente este pregón, introduciendo en él algunas aclamaciones de la asamblea" PFP 84

 

-          El cantor del  pregón, además de ensayarlo bien, es   preciso que sienta su contenido y lo exprese vibrando con el texto y el sentido.

-          Se puede hacer interrupciones al pregón, intercalando aclamaciones a Cristo.

 

·         El canto de los salmos en la noche pascual

 

-          En la noche pascual se da un gran dialogo entre Dios y su pueblo. La liturgia de la Palabra  es más abundante en esta noche. Dios habla a su pueblo por medio de las lecturas y su pueblo le responde con salmos y oraciones.

-          Lecturas, salmos y oraciones (siete más  la epístola y el evangelio), aunque, excepcionalmente, se pueden omitir algunas.

-          El ideal es cantar todos los salmos enteros. Cuando no es posible, se puede cantar sólo la antífona. Entre todas las antífonas tenemos que destacar la de la tercera lectura: "Cantemos al Señor, sublime es su victoria". También deberíamos lograr silencios meditativos entre lectura y lectura.

 

·         El canto del aleluya en el tiempo pascual

 

-          Después del silencio cuaresmal, oímos resonar, con el corazón lleno de alegría, el aleluya en la noche pascual.

-          El sacerdote terminada la epístola, entona por tres veces el aleluya, elevando gradualmente la voz y repitiéndolo la asamblea.

-          Una vez entonado, en la noche pascual, ya no se volverá a omitir durante todo el tiempo pascual. Su canto será uno de los distintivos de las celebraciones pascuales.

-          Sería muy bueno elaborar una catequesis a nuestro pueblo explicándoles el significado, el sentido y la importancia de cantar el aleluya.

 

"En este tiempo de nuestra peregrinación decimos el aleluya a modo de viático de consuelo. De momento, el aleluya es canto de caminantes. Pero a través de un camino laborioso estamos acercándonos a una patria llena de paz, donde, superadas todas nuestras acciones, sólo nos quedará el aleluya.

Dios quiere que le cantemos el aleluya de forma que no haya discordia en quien alaba. Comiencen, pues, por ir de acuerdo nuestra lengua y nuestra vida, nuestra boca y nuestra conciencia. Vayan de acuerdo, repito, las palabras y las costumbres, no sea que las buenas palabras sean un testimonio contra las malas costumbres.

En el cielo toda nuestra actividad será amén y aleluya. No lo diremos con sonidos que pasan, sino con afecto del alma" (San Agustín, Serm. 255,256y 262)

 

 

 

Otros cantos para destacar en pascua

 

El canto en los ritos iniciales

 

-          En pascua podemos destacar el canto de entrada. El tiempo de pascua es un tiempo bautismal. Ya en cuaresma se aludía al bautismo. Destacamos el rito de entrada con la aspersión del agua durante todos los domingos de pascua, recuerdo de nuestro bautismo.

-          El rito penitencial se puede suprimir. Ya en cuaresma lo hemos destacado bastante. El presidente saluda a la asamblea y se inicia el canto del gloria, himno trinitario que debemos destacar en pascua a ser posible con una música nueva.

 

El canto del credo

 

-          También el credo, como profesión de fe, podemos destacarlo en pascua, cantándolo.

-          Otra manera más sencilla,  el presidente proclama el credo y la asamblea responde con una antífona al final de cada    parte atribuida a cada persona de la Trinidad.

 

El canto de la paz

 

-          La paz es el primer regalo de pascua que nos hace Jesús. En la Eucaristía no cantamos una paz cualquiera (social, de bienestar, ausencia de guerra...), sino la paz de Jesús Resucitado.

 

El canto del cordero de Dios

 

-          Es el canto propio de la fracción del pan. Lo cantamos litánicamente, es decir, el solista canta las invocaciones y el pueblo responde "Ten piedad de nosotros".

 

El canto del "Regina coeli"

 

-          En la eucaristía la podemos cantar como antífona final, antes de la bendición final y del saludo de despedida  "Podéis ir en paz", con el celebrante aún en el presbiterio.

-          Es una antífona, breve, sencilla y popular. Tanto si la cantamos en latín como en castellano, podemos sacarle mucho provecho, por que podemos cantarla no sólo al final, si no también en la bendición de la mesa, sustituyendo el  rezo del Ángelus, al final de completas.

-          El texto canta a Jesucristo resucitado, felicitando a la Madre por haber llevado en su seno al Resucitado, y pidiéndole que interceda  ante el Señor por nosotros.

 

 

 

¨       Bibliografía

 

 

-          Biblia Pueblo de Dios

-          Concilio Vaticano II, documentos completos. Constitución dogmática  Dei Verbum. Constitución Sacrosanctum Concilium. Ed. San Pablo 1997

-          Catecismo Iglesia Católica. Asociación de Editores del Catecismo. 1992

-          Sagrada Congregación de los Ritos, instrucción Musicam sacram, 9 de febrero de 1967

-          Ordenación General de la Liturgia de las Horas.

-          Ordenación General del Misal Romano

-          Congregación para el Culto Divino, La preparación y celebración de las fiestas pascuales, 16 de enero de 1988

-          Patrología Latina (Migne)

-          H. U. Von Balthasar, La verdad es sinfónica, Prólogo. Encuentro, Madrid 1979

  

 Hna. María Gracia Pía Discípula del Divino Maestro